Porqué no utilizar herraduras...

-Reducen el flujo sanguíneo, produciendo insensibilidad del pie por la disminución de la función nerviosa (aumentando su funcionalidad de manera artificial), impidiendo el normal desarrollo de todas las estructuras del pie y empobreciendo el sistema cardiovascular.

 

-Bloquean la flexibilidad del pie, impidiendo la correcta absorción de la energía del impacto (que se multiplica por tres), y la correcta absorción de las irregularidades del terreno para proteger las estructuras internas, lo que genera patologías como tendinitis y artrosis.

-Aumenta la carga periférica sobre una estructura que no está diseñada para ello, impidiendo a la suela y ranilla participar en el soporte del peso, produciendo deformaciones capsulares que alteran la funcionalidad y biodinámica del pie, provocando la aparición de patologías, alcances e interferencias durante la marcha.

-Rompen la capacidad aislante del pie a través de los clavos, reduciendo su capacidad de termorregulación, y facilitando la entrada de patógenos.

-Amplifican la fuerza centrífuga durante el movimiento, lo que aumenta el esfuerzo y el gasto de energía.

Botas, la alternativa...

  

Cada vez más propietarios de todo el mundo prefieren que sus caballos vayan descalzos por las ventajas que esto supone, utilizando las botas en diversas ocasiones y por todo tipo de superficies, protegiendo los cascos respetando su funcionalidad, sin los efectos secundarios que provocan las herraduras.

Como sólo se usan cuando son necesarias, su durabilidad dependerá de los kilómetros de uso, el tipo de terreno y los cuidados dispensados.

Es recomendable que sean adaptadas y ajustadas por un profesional.

2016© german martínez - Crazy Horse art & farrier